Las mujeres estamos muy observadas

By: | Tags: | Comments: 0 | marzo 19th, 2018

En el mes de la mujer, dialogamos con Valeria Dialissandro, médica clínica del staff de Genea. La doctora nos cuenta a qué debemos prestar atención en cada etapa de nuestras vidas y qué es importante para la salud -más allá del cuidado del cuerpo- en estos tiempos donde los ojos están especialmente puestos en nosotras y las exigencias afectan nuestro bienestar.

¿A qué edad, una niña o adolescente puede o debe dejar de ver a un pediatra y comenzar a ver un médico clínico?

Antes, lo habitual era entre los 14 y 16 años. Ahora, algunos pediatras se están dedicando también a los adolescentes. En mi opinión, lo ideal sería hacer una transición entre los 14 y los 15.

¿Cuáles son los principales problemas de salud que aquejan a las mujeres según su edad?

Para hacer un pantallazo, yo dividiría a las mujeres en tres grandes grupos: 1) en edad reproductiva (entre los 15 y 44); 2) mujeres adultas (abarcando de 20 a 59) y 3) a las mayores de 60. Los dos primeros grupos suelen tener bastante relación. Algunos de patologías más comunes son: enfermedades de transmisión sexual (ETS) como HIV o sífilis y el virus del HPV que causa el segundo tipo de cáncer más común en mujeres –el de útero-. Sobre este último aclaro que no es exclusivamente una ETS y que a partir del año 2000 existe la vacuna que es obligatoria para ambos sexos.

Las mujeres también tenemos más riesgo de sufrir anemias (sobre todo la ferropénica, relacionada a la falta de hierro) por insuficiencia de este elemento en la dieta, por carencias nutricionales, por lo que se pierde durante los períodos menstruales y cuando se producen períodos rápidos de crecimiento.

Otros problemas muy frecuentes e importantes son el abuso de sustancias como el tabaco, el acohol y las drogas, embarazos no deseados y patologías relacionadas a éste, trastornos endocrinológicos y cáncer de mama y de cuello de útero.

Por su parte, en las mujeres después los 50 son frecuentes los pólipos intestinales; luego de la menopausia se incrementa noblemente el riesgo cardiovascular. Sobre esto me gustaría subrayar que hace algunas décadas el que generalmente se infartaba era el hombre. Sin embargo, en esta etapa nuestra, al disminuir la cantidad de estrógenos, tenemos menos protección ante estos eventos. Además, también tenemos que prestar atención a todo lo relacionado con los huesos, como la osteopenia y la osteoporosis.

En la última etapa de la vida, hacia los 80 hay casos de deterioro cognitivo. Antes eran más frecuentes en el hombre y ahora se está equiparando por género, también porque las mujeres somos más longevas –tenemos una esperanza de vida en el mundo de 4 años más en relación a los varones).

¿A qué señales de alarma debemos prestar atención, por fuera de los visitas de control?

Algunas señales que nuestro cuerpo nos da son sentirnos muy cansadas, con falta de sueño, cambios en los ritmos evacuatorios y en los menstruales, caída de cabello. También modificaciones o señales inusuales en nuestras mamas. En general todo lo que percibamos como “diferente” es un buen motivo para acudir al médico y sacarnos las dudas. Cuanto antes se acuda, mejor, ya que en caso de ser necesario algún tratamiento, será mucho más efectivo.

¿Qué podemos hacer para cuidarnos?

Como primera medida, evitar el consumo de tabaco, alcohol y drogas; evitar tener relaciones sexuales no protegidas, no realizar dietas restrictivas y tratar de seguir una alimentación equilibrada, ir a ver a nuestro médico de cabecera al menos una vez al año, realizar alguna actividad física y también alguna actividad recreativa que nos resulte agradable (un hobbie). Considero que es sumamente importante darnos un tiempo para poder hacer otra cosa más allá del trabajo o la crianza de los hijos (para los que los tienen). Ser “egoísta” y cuidar nuestro tiempo es muy saludable.

¿Las mujeres nos estamos enfermando más que hace un tiempo?

Creo que sí. Hace algunas décadas, estábamos “programadas” para quedarnos en casa y atender a los hijos. Hoy, tenemos muchísimas más exigencias. No solo se nos pide eso, sino ser buenas profesionales y también estar delgadas y bellas siempre. Todo esto, tiende a estresarnos y a hacer que sean más frecuentes o aparezcan antes patologías relacionadas con ser mujer. Creo que por naturaleza somos más exigentes y detallistas que los hombres y como además, estamos más observadas por la sociedad en general, todo esto genera las condiciones para que sea más difícil estar sanas física y psíquicamente.